Intenté ver esta película durante todo el 2017, desde que anunciaron su tráiler y del furor que estaba causando en el Festival de Cine de Berlín, pero no lo logré por diversas razones de tiempo. Sin embargo, durante las primeras semanas de este nuevo año lo conseguí.

Por fin pude ver Una Mujer Fantástica. Ojalá esta review no dé muchos spoilers si es que no los desean, aunque de todos modos espero que todas, todes y todos puedan ver esta película. Mejor tarde que nunca.

Una Mujer Fantástica nos presenta el drama de Marina Vidal, una joven mesera que sueña con ser cantante y que enfrenta la muerte de su novio Orlando Onetto (que es 20 años mayor). Tras eso, ella debe lidiar con la desconfianza del mundo que la rodea además del odio de la familia de Orlando. Le niegan/faltan el respeto a su identidad e integridad, y se le niega el derecho a despedirse de Orlando para siempre.

La trama es bastante sencilla, y todo lo vemos a través desde el punto de vista de Marina. La entendemos y empatizamos con ella. El objetivo de la película de Sebastián Lelio es plantear el derecho básico de ser tratado con respeto, el no ser cuestionado por quien se decide ser y menos a quién se decide amar. Tampoco cuestionar el por qué uno es amado. A su vez agrega el derecho a la despedida, porque todos tenemos el derecho, al menos, de decirle adiós a quienes hemos querido.

Es una situación que le puede suceder a cualquiera, donde se niega la identidad e individualidad de una persona. Se pasan a llevar los derechos humanos básicos sea por otras personas o por el mismo Estado. E incluso es tan común saber que no eres querido ni aceptado por el círculo familiar de la persona que consideras tu pareja. Pasa incluso cuando tienes amigos, y sus padres o cercanos no te aceptan sea cual sea la razón. Pasa más de lo que se cree.

Todo eso sin agregar el detalle de que Marina es una mujer transgénero -al igual que Daniela Vega, la actriz que la interpreta-, donde la desconfianza, el cuestionamiento y la violencia la atacan tanto por su identidad como por haber sido pareja de Orlando. La trama podría funcionar también si se piensa en Marina como una mujer joven cisgénero, que es odiada por ser aquella que “alejó” al hombre de este clan.

Sea como sea, el hecho de que Marina sea transgénero le da otro giro a la historia. Ya que la lucha por sus derechos e identidad se hace más fuerte, logrando inspirar a través de la pantalla. Mientras que el odio encarnado en la familia del hombre fallecido refleja la sociedad del Chile actual, del mundo actual si vamos un poco más profundo.

La familia de Orlando no entiende qué es ser una persona trans, la aborrecen y amenazan de todas las maneras posibles. Poco a poco le van quitando todo lo que ella tenía junto a su pareja: el auto, el departamento, la mascota, y más. La mandan a investigar, pues creen que su relación con Orlando es sólo una cosa de “perversión” -como muchos creen ignorantemente que se basan las relaciones entre personas LGBTQ- y no de amor sano y genuino.

Tampoco comprenden a qué se dedica una persona trans, qué hacen y por qué deciden ser trans. Tampoco creen que puedan ser aceptados y amados por una persona cisgénero -sea hombre o mujer-. Esta clase de personajes reflejan a las personas transfóbicas que existen en este mundo, que se ven representadas en un presidente electo que cree que todo esto se trata de “disforia de género.”

Refleja aquellos pensamientos conservadores que ven a una persona trans como alguien “antinatural” o que no es digno de ser llamado humano. Personas que son capaces de oponerse a la identidad elegida de sus hijas e hijos, que se les niega, reprime, castiga mediante una campaña que reparte ignorancia y odio en un bus naranja.

Donde muchas de estas personas escudan sus discursos violentos en lo poco que saben de biología, psicología y religión.

Pese a todas estas dificultades, en la película Marina decide luchar contra las mismas adversidades que ha tenido toda su vida. Sólo así puede llegar a ser alguien más que una “viuda”: una mujer apasionada, fuerte, resistente, que tiene sueños aún por cumplir y que no se va a detener. Nadie va a destruir sus deseos de ser cantante lírica, ni despedirse de Orlando en su funeral ni negar su identidad de mujer transgénero, de mujer fantástica.

 

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Daniela Vega como Marina.

Un punto a destacar es la actuación de Daniela Vega, ya que sólo con mirar su postura y su expresión se puede saber el tipo de emociones que va pasando. No es necesario que se deshaga en llanto, uno sabe lo que sufre, lo que piensa y lo que pretenderá hacer.

Es importante que vayan a ver esta película porque siempre es necesario apoyar al cine chileno, que desde hace un buen tiempo ha llegado a sitiales tan altos como los festivales de Berlín, los Globos de Oro y los Premios Oscars. Porque se toca una temática que es necesaria, más aún cuando se exige una Ley de Identidad de Género para las personas trans que vele por sus derechos básicos además de integridad, inclusión y respeto.

Además, Lelio te presenta otra historia sobre una persona transgénero. Una donde no sufre por ser transgénero ni pasa por su proceso de transición, y que no existe para ser una víctima trágica de ello como explica Nick Adams en una columna para The Hollywood Reporter:

La tragedia golpea a Marina, y esta tragedia está compuesta por el modo en que ella es tratada, pero en última instancia, ella se opone, aguanta y muestra una fuerza notable.

Al leer esta columna encontré varios puntos que quisiera destacar en esta review. Una de ellas es la cita final sobre una posible nominación de Daniela Vega a un Oscar, donde Adams expresa que la actriz se merece un reconocimiento por la Academia “no sólo porque es transgénero o porque es latina, sino porque su actuación merece reconocimiento por lo que logra: permitir que las audiencias se vean a sí mismas en la vida de una mujer transgénero en Santiago de Chile”.

Sin duda alguna, Una Mujer Fantástica ha conseguido tal reconocimiento que no se puede ignorar, y es por eso que tenemos que ser testigos de esto.

Actualmente está en emisión en el 42° Ciclo de Cine UC, y en las salas del Cine Arte Normandie durante enero.