Voy en el auto de una extraña con Gino. Teníamos pasajes en tren pero justo esta semana hubo huelga así que terminé en el grupo Viajes Santiago Curicó en Facebook y pillé a una chica que nos trae a los dos. Subimos hasta Alcántara y ahora vamos en un gran jeep con aire acondicionado. Salimos a las 10.20 horas, miro por la venta ahora a las 11.45 horas y veo las esculturas de piedra rosa. La otra vez vi un programa del curicano famoso que ríe fuerte en que mostraban las minas desde donde las extraen y como al trabajarlas el color se transforma.

Pero les iba a contar que en apenas un rato leí Especimen. Su autora Aldea Pardo lo tituló así porque es la publicación en que se presenta una familia tipográfica, pero siento que el libro también es ella. O una parte de ella a la que uno se asoma y cree conocer e incluso se identifica.

La leí y me dieron ganas de sacar un libro así, de recuerdos pequeñitos pero poderosos que nos constituyen, de las personas que amamos y de cosas sutiles que nos marcan, esos momentos que anotamos en nuestras agendas o diarios de vida.  

Me encantaron sus historias sobre escapadas, viajes, amor, mentiras y tanto deseo, porque mi vida también ha tenido parte de eso y nunca había leído a alguien contarlo así tan libre, tan feliz, tan tranquila y ansiosa al mismo tiempo. 

“Ser feminista se trata de tener el poder de elegir, entre varias opciones, la vida que uno quiere construir (…) el feminismo tiene que ver con la libertad”.

Lloré con su B de bailar con sus hijos, sobre dejarlos ir y yo no tengo hijos pero siempre pienso en eso, en como tienes a alguien dentro tuyo, le enseñas todo, lo amas tanto, lo cuidas y luego tienes que dejarlo ir y lo más seguro que en algún momento le romperán el corazón o le harán daño, y se me rompe en un segundo, no quiero amar y sufrir tanto. 

K
“Sé cómo bajar de peso, sé cómo verme más “bonita”. Me lo ha dicho la tele, me lo han dicho las revistas. Me lo ha dicho mi mamá. Me lo dijeron mis compañeras de colegio. Sé cómo lograr eso que mi enemiga anhela. Sé que debo comer menos. Perdón, comer mejor. Ejercitarme. Ponerme aritos. Vestirme según la forma de mi cuerpo (…) Lo que no sé es cómo aceptarme. Cómo quererme. Nadie me enseñó, nadie lo consideró importante. Con la pera chueca y los pantalones apretados. No sé cómo no aceptar la violencia. O convertirla en algo productivo (…) Sé que lo anhelo, sé que quiero ser libre. Amar este cuerpo que tanta vida ha generado”.

Me gustan las historias que te revolucionan dentro, que te obligan a pensar en tus propios recuerdos y te agitan, aunque el corrector me ponga agotan y también haya algo de eso.

Y escribo esto apenas termino el libro y desde el celular aunque tengo ganas de escribir a mano, de revisar mis Pascualinas, el cuaderno grande en que llevaba anotados los nombres de los chicos que besaba, el word en que escribí mi historia sobre el chico que me rompió el corazón y que recordé cuando leí sobre su Armando que admiraba. Y no debería hablar de mi vida sino de este libro, aunque como dije te provoca un pequeño dolor en el pecho, porque piensas en ti, o justo tengo mucho en mi común con varias historias.

Vuelvo a mirar por la ventana y vamos en Peor es nada y creo que es buen momento de dejar de escribir y sólo decir: lean este libro, déjense llevar por su abecedario de experiencias y piensen en su propio registro.

Especimen, por Eleonora Aldea Pardo
129 páginas
Editorial Neón Ediciones
$10.000