La película es emotiva y emocionante. Incluso llegas hasta las lágrimas por lo cercana que se siente. Pixar -y Disney- lo hizo otra vez, pero en esta ocasión con una trama que refleja las costumbres del pueblo mexicano con el Día de Muertos.

Coco es la nueva película dirigida por Lee Unkrich (Toy Story), co-dirigida por Adrian Molina y producida por Darla K. Anderson. Cuenta la historia de Miguel Rivera, un niño que sueña con convertirse en un músico consagrado como su ídolo Ernesto de la Cruz. Sin embargo, no puede expresar su talento debido a la prohibición de la música por parte de varias generaciones de su familia, encabezada por su abuela.

En el Día de Muertos, Miguel intenta demostrar su talento en la Plaza de Santa Cecilia y sin saberlo es transportado al mundo de los fallecidos. Una réplica más colorida de México pero con muertos. Ahí, Miguel se encuentra con sus ancestros y se da cuenta que podría quedarse para siempre si es que no recibe la bendición de sus ancestros.

Miguel rechaza esta bendición por su resentimiento hacia la música, y se embarca en una aventura para encontrar a Ernesto de la Cruz. Miguel quiere su bendición, convencido de que él es su tatarabuelo. En el camino se encuentra con un vagabundo llamado Héctor, y juntos prometen ayudarse mutuamente para encontrarlo. Sólo así se podría conocer la verdadera historia familiar de Miguel.

Miguel, y su bisabuela.

La película vale la pena verla en audio latino, ya que se pueden escuchar las voces de actores como Gael García Bernal, Luis Ángel Gómez Jaramillo, Angélica Vale y Angélica María, junto al cantante Marco Antonio Solís.

Por otro lado, lo que nos entrega esta película es un acercamiento, una conexión con los espectadores latinoamericanos -y mexicanos en primer lugar- hacia nuestras costumbres, cultura, idioma. A toda construcción social, todo aquello que tenemos en común entre pueblos latinoamericanos.

Las familias grandes encabezadas por las matriarcas: la tatarabuela, la bisabuela, la abuela, hasta la madre. El rol femenino en poder que se hereda. También las comidas, las relaciones filiales, la importancia de la comunidad, el diseño de las plazas y el cementerio.

Coco nos conecta con nuestras familias. La trama gira en la meta personal de seguir tus sueños y la importancia de quererse y no olvidarse. Nadie quiere ser aislado ni olvidado ya que somos criaturas sociales y ese es nuestro modo de supervivencia. 

También toca el tema del perdón y la reconciliación entre seres queridos, todo mezclado con bellas canciones y escenas -que como mencioné- son muy emotivas.

Al mismo tiempo, entrega varios giros argumentales dignos de telenovelas, que una no se espera. La fotografía, el diseño y la imagen son muy bellas, el color de los personajes, la forma de los esqueletos y todo lo relacionado con el Día de Muertos entrega una gran experiencia visual.

Una de las cosas más bonitas que vi fueron los alebrijes, que en México son una artesanía originaria proveniente de los años 30 y que representa a seres imaginarios conformados por elementos de animales diferentes, tanto imaginarios como reales. Estos seres correrían por el mundo de los muertos y la leyenda cuenta que su creador Pedro Linares López los vio mediante sueños y pesadillas producidas por la enfermedad que padecía.

Pepita, uno de los alebrijes que aparecen en Coco.

En Coco, recogen la mitología de los animales coloridos donde viajan por el mundo de los muertos y protegen a los ancestros. Incluso a algunos vivos.

Recomiendo esta película y espero no haber dado suficientes spoilers. Además, ya saben que la mejor forma de evitarlos es viendo la película. Ojalá vayan en familia. Vayan a ver Coco.