Grandes noticias que habíamos olvidado mencionar en la página. El 14 de Julio será publicada otra novela de Harper Lee, titulada “Go set a watchman”. ¿Qué tiene esto de interesante? Pues que la autora no ha publicado desde hace 50 años más que un único libro, “Matar a un ruiseñor”, y el nuevo sería su secuela (aunque fue escrita antes).

Matar a un ruiseñor es una novela de 1960 –ganadora del Pulitzer- que impactó a la sociedad gringa de la época, debido a que uno de sus temas tiene que ver con la cuestión racial (hoy en día es lectura obligada en los colegios, algo así como nuestro Sub Terra, por nombrar algún título que también tenga conciencia social).

Lo curioso es el misterio que envuelve a su autora, quien rechazó siempre la vida pública y se recluyó en su hogar después del éxito de su primera y única novela, hasta ahora. Según se ha informado, Go set a watchman (que podría traducirse como: “Ve a apostar un centinela”) fue escrita antes de Matar a un ruiseñor y está protagonizada por la misma persona, Scout -Jean Louise- Finch, aunque como adulta. El editor de Harper Lee en ese entonces quedó impresionado con los flashback de la infancia de la protagonista, recomendándole profundizar en ellos, lo que derivó en la novela que muchos ya conocemos y en el olvido de la otra, que fue encontrada hace poco.

Sin embargo, la nueva publicación no está exenta de polémica, pues el delicado estado de salud de Lee (tiene 88 años), sumado a la reciente muerte de su hermana (quien era su representante legal), hacen que la noticia sea sospechosa, tomando en cuenta la cantidad de veces que la autora declaró no pretender publicar otra vez. Por ello, algunos creen que su nueva representante se estaría aprovechando de ella, lo que fue desmentido por su abogada, un amigo y su editor.

¿Pero usted no conoce Matar a un ruiseñor?, acá le cuento un poco de qué va:

Se trata de la novela favorita de Clark Kent, según recuerdo dice éste en el último tomo del “Reino de los Supermanes”, el arco argumental que cierra la época de su muerte. Pero ¿por qué será el favorito de un sujeto tan ñoño y bonachón?

La novela se sitúa en Maycomb, un condado de Alabama, en años posteriores a la gran depresión. Pueblo chico infierno grande, como siempre, está basado en el poblado original de la autora. De hecho, la historia es bastante autobiográfica. La autora, luego de asombrarse con el éxito de la obra, decidió recluirse, no dar más entrevistas ni tampoco publicar más -onda Salinger-. Ah, también era yunta de Truman Capote, e incluso existió el rumor de que él escribió realmente la novela, aunque ha sido desmentido hartas veces, así que no vale la pena hacer caso.

Pero vamos a la historia. La narradora de gran parte del libro es Scout -Jean Louise- Finch, una niña de 8 años que vive con su hermano mayor, Jem, y el padre de ambos, Atticus, que es abogado. La primera parte de la novela narra las peripecias que hacen los niños para observar a Boo Radley, un vecino extraño, pues nunca sale de su casa, por lo que corren diversas historias respecto a las razones de su encierro y a su apariencia física. La segunda parte es más intensa, pues gira en torno al juicio de un negro acusado injustamente de violar a una muchacha blanca, perteneciente a la familia más degenerada del territorio. Atticus es el encargado de la defensa del acusado, y mientras aguanta la estupidez reinante de sus coterráneos, intenta educar a sus hijos moralmente.

Si bien la atmósfera gringa-sureña-pueblerina no es parte de mis escenarios favoritos, la intención valórica del libro me logró emocionar, algo que no me esperaba. Tiene razón de ser que el libro haya sido levantado como bandera de lucha por los movimientos pro derechos civiles en los 60, aunque más bien está dirigido a los lectores blancos -en todo caso, supongo es normal, parecido a lo que ocurrió en latinoamerica con el indianismo y el indigenismo, o incluso con la escritura de mujeres… pero ya me estoy yendo por las ramas-. Los negros son algo unidimensionales, sin embargo el libro no deja de ser un alegato contra el racismo y la cultura de las apariencias. En realidad, ahora que lo pienso, todos los personajes son algo planos excepto la familia Finch, que es la más letrada del lugar. Eso me desmotivó un poco al principio de la lectura, porque pensé que en virtud de ello podían posicionarse desde cierta altura moral, pero en realidad Atticus, por más ratón de biblioteca que sea, se comporta como un caballero en todo momento, y le enseña a sus hijos sobre todo mediante su accionar cotidiano.

Los niños crecen en el libro (la historia abarca un par de años), dejan atrás su inocencia, van haciéndose conscientes del absurdo social, del show de las apariencias, del cahuín y del racismo y clasismo más añejo. Hay un mensaje de esperanza en la novela, existe la posibilidad de que todo esto cambie en el futuro, pero también puede que no, y eso lo hace algo doloroso también.

Luego de leer el libro me enteré que Atticus es el abogado más famoso de Estados Unidos, un modelo a seguir de honestidad y justicia (por algo le gusta a Clark Kent, incluso se parecen físicamente en la adaptación cinematográfica). Pero insisto, los ejemplos de decencia y altura de miras no han de venir siempre de gente letrada, porque el mundo no es así, ni le interesa ser así. Por eso eché un poco de menos a algún personaje negro o campesino que también fuera capaz de pensar y actuar con integridad.

De todas maneras, la novela es altamente recomendada, un clásico gringo que no puede faltar en la lista de los ñoños y ñoñas por la lectura.