Hace unos pocos meses se editó el primer arco argumental de Catrileo en formato libro. Este primer volumen consta de los 4 primeros capítulos del cómic (con los anexos, cuya importancia es capital) y el texto “11 de Septiembre”, que saliendo del formato cómic nos ofrece una especie de ensayo que ilumina aspectos tanto del pasado como del futuro de la trama (a través de eventos acaecidos un 11 de septiembre en Chile y en el mundo).  Además, incluye un epílogo que viene a redondear este primer volumen y sus símbolos de un modo inesperado.

En este primer compilado no se incluye el capítulo “El filo del Norte”, que desde la colaboración (son otros los autores) viene a entregarnos antecedentes de la historia principal. Seguramente la información que nos entrega cobrará relevancia pronto, cuando se estrene el nuevo capítulo, titulado “Armas”.

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Catrileo fue ganador del premio al mejor fanzine 2012 en la FIC (Feria Internacional de Cómic de Santiago) y ello no es de sorprender, pues sin pretensiones grotescas o ínfulas de maestría, los autores ofrecen un cómic de primer nivel, superior a muchos que bajo el amparo de grandes editoriales –y sus caras ediciones- ofrecen obras mediocres o, al menos, poco novedosas.

Este primer volumen –cuyos capítulos nacieron como fanzines y desde sus inicios fueron de acceso gratuito a través de internet (mediante su sitio web, facebook e issu)- explicita su línea a través de una aclaración en la primera página: “la cultura se protege compartiéndola”. Sus autores, Tomás Fernández en el dibujo y Claudio Castañeda en el guión, tienen claro que la mejor forma de darse a conocer es, precisamente, asegurando el acceso libre a su obra.

[Y me parece que no se equivocan, yo que vivo en el sur, los seguí desde la web, luego en un paseo santiaguino al persa me compré los fanzines y, hace poco, adquirí por correo el volumen recopilatorio. Si la obra es buena, el fan la querrá tener en papel, doy fe de ello.]

Ahora, decir que la historia es sobre el conflicto mapuche es quedarse corto. Más bien trata sobre todos nosotros y nuestra ausencia (o rechazo) de raíces, la carencia de una identidad clara y, por ende, de un destino. Sin propaganda facilista (al estilo de buenos y malos), la multiplicidad de símbolos y referencias históricas dan cuenta de la complejidad de la trama. Hay un enfrentamiento inminente, pero el papel de cada personaje no está claro todavía, lo que evidencia lo intrincado del asunto.

El protagonista de la historia es Manuel Avendaño Catrileo, un fiscal de ascendencia mapuche a quien conocemos más mediante sus anotaciones que sus acciones. La historia en sí inicia con un atentado en el costanera center, perpetrado por un individuo que se presenta como Michimalonko, señor del alto Aconcagua. Luego de manifestar su arrepentimiento por dejarles entender el sacrificio, expresa sus intenciones de extirpar el cáncer de la ciudad mediante una chispa.

Luego, se nos presenta un diálogo entre Manuel Avendaño y el subcomisario Wilson, en virtud del Informe Michimalonko. En este, el subcomisario empuja al fiscal a estudiar los símbolos del enemigo (la fecha 11 de  septiembre, el nombre Michimalonko –con todas las contradicciones que conlleva-, la destrucción de Santiago) para lograr una mayor comprensión del caso y sus implicancias. Esta recomendación también es para nosotros, lectores, pues las referencias y los antecedentes son, cuando menos, confusos. Y de a poco iremos armando el rompecabezas, aunque todavía falta mucho para alcanzar un entendimiento pleno.

También hay referencias a un informe de la DINA –que viene anexado- en el cual se menciona el proyecto Pillán, señalando la existencia de un asesor que recomendó la fecha 11 de septiembre para la liberación nacional. Habla, a su vez, sobre los sacrificios como fuente de poder y la continuidad de la política de reducción de enemigos en atención a los ritos de sacrificio. A su vez, mediante el cuaderno de notas del fiscal se alude a un caso previo –un sacrificio perpetrado por la Machi Wenuray- que complicó su vida personal, entregándole indicios de su rol futuro, provocándole cuestionamientos internos: “No tengo identidad. No sé lo que hago. No sé quién soy”.

Algunas portadillas de los anexos incluidos en distintos capítulos.
Algunas portadillas de los anexos incluidos en distintos capítulos.

Si bien la historia ya lleva 4 capítulos, hay más preguntas que certezas, hasta ahora todo ha sido una especie de presentación, un preludio a la acción. Sin ir más lejos, María José, pareja de Manuel, tiene un pewma (sueño) en el cual Ngenküyen le habla de su rol en el enfrentamiento por venir. Luego, el texto “América Alemana”, escrito por el divino anticristo, explica crípticamente un poco del contexto y el papel que tendrá María José en los acontecimientos.

“El señor de los sueños ha accedido a dejarnos comunicarnos contigo a través del pewma”.
“El señor de los sueños ha accedido a dejarnos comunicarnos contigo a través del pewma”.

Todo parece indicar que se acerca una especie de batalla, pero las facciones no están del todo claras. El misterioso asesor tiene en su poder el filo del norte y ya ha elegido a su campeón, ¿qué irá a ocurrir? ¿Qué fuerzas son las que están en disputa? Hasta ahora sólo tenemos pistas, muchos símbolos cuyos sentidos nos rebasan. Pero hay indicios potentes de que Wekufe tiene algo que ver, y de que habrá un encuentro revelador entre varios de los protagonistas.

Incluso, el misterioso A.C., autor del dossier 11 de septiembre -un texto viralizado en internet y que forma parte del expediente en la investigación efectuada por Manuel-, teme una guerra:

“[…] se me hace inevitable ver las conexiones, se me hace inevitable ver cómo los símbolos se repiten una y otra vez. […] Nadie quiere hacerse cargo de sus deseos, el culpable es siempre el otro, los enemigos están en todas las esquinas. Chile necesita orden, por la razón (la desidia) o la fuerza. […] No necesito de los símbolos para predecir que la sangre tocará el suelo, como siempre lo ha hecho”.

El volumen compilatorio termina con un epílogo, que no puede hallarse ni en los fanzines ni en la web, de ahí su atractivo y particularidad. Comienzan a sospecharse los sentidos, a delinearse las fuerzas de lucha. Como expresa Michimalonko, vivimos en un mundo que anula la diferencia y por ello Catrileo se erige como un balde de agua fresca en la narrativa gráfica chilena, una invitación a concebirnos de un modo más complejo, mestizo, heterogéneo, dinámico, pero también a observar críticamente nuestro entorno, nuestras prácticas, nuestro discursos.

¿Cuál será el desenlace y nuestro papel en la lucha? ¿Cuánto queda por recordar? ¿Qué conexiones estamos pasando por alto? Quedamos, pues, a la espera del 5° episodio. ¿Hallaremos algunas respuestas en él? ¿Los sacrificios serán en vano? Algún día se sabrá…

04 episodio 5