El problema final de Sherlock

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Fue promocionada como la temporada que haría historia, y que ya no estaban para juegos. Pero fue mentira, Sherlock hizo lo que siempre nos ha tenido acostumbrados en sus capítulos, e incluso fue más allá: dejó a la vista su ya evidente misoginia.

Nota de la editora: se vienen spoilers.

Creadas para girar en torno a los personajes masculinos, las mujeres de Sherlock han aparecido para crear conflicto, ser intereses amorosos o sexuales y terminar reducidas a ser villanas -sin mucha consistencia- y ser asesinadas. Probablemente los escritores o guionistas pensarán que son grandes ideas, pero no lo son. Son sólo sus falencias al no darle consistencia a sus propios personajes femeninos, problemática que se encuentra en toda la industria donde le dan poco o un mal valor a las mujeres en la ficción.

Ninguna de las mujeres de la serie termina bien, pese a que los mismos creadores les han dado otro tipo de historia que no estaban en el canon. El caso más evidente es el tratamiento a Mary Morstan. Mary en los libros era una enfermera que se casó con el Dr. John Watson, para después morir y continuar la trama. En la serie la hicieron una hábil espía-mercenaria que ocultó su pasado para tener una vida “normal” de mujer “promedio”: casarse y ser madre.

Mary era inteligente y valiente. Una mujer que incluso podía aportar más a las aventuras de Holmes y Watson. Podría haber aportado mucho más al desarrollar mejor su historia como mercenaria o incluso había esperanzas de que fuese la villana de la serie. Pero no alcanzó ni para eso: en esta temporada tuvo una hija y un par de escenas donde se le culpó por todas sus traiciones y mentiras antes de ser asesinada para salvar a Sherlock. Luego de eso, su imagen se usó como un Pepe Grillo mental de un John culposo y a grabaciones en DVD dando instrucciones hasta el final.

Pero eso no fue suficiente, pues se encargaron de minimizar al personaje de Irene Adler. Mujer con un intelecto tan grande como el de Sherlock, y que en la versión de la BBC le agregaron el ser dominatriz. En la serie tuvo que ser rescatada por el héroe durante la segunda temporada, y quedó sólo reducida a mensajes de textos como objeto sexual. Ni siquiera hablemos de la señora Hudson, que siempre termina siendo el comic relief de fórmula hilarante en cada episodio.  

Durante la cuarta temporada terminaron por destrozar a los personajes femeninos restantes como Molly Hooper y la inclusión de la tercera hermana Holmes. Molly nunca fue un personaje original de los libros de Sir Arthur Conan Doyle, pero la agregaron a la serie como una científica forense enamorada de Sherlock para siempre estar a su disposición (es increíble como no le han dado un desarrollo un poquito más independiente), mientras que en esta temporada fue la niñera de la hija de Watson, y luego usada por la hermana mayor de Sherlock para hacerlo sufrir.

Ella es Eurus, la villana “real” de la serie que nació con las mismas habilidades intelectuales que sus hermanos pero carente de empatía. Razón por la cual es una asesina desde niña, al matar al amigo de infancia de Sherlock y quemar la casa familiar. Tras esto, Eurus terminó encerrada en la isla siniestra de Sherrinford para poder ser controlada y alejada de la sociedad, finalmente ella terminó controlándolos a todos.

Hecho que me hizo acordarme de Jean Grey de los X-Men o Eleven de Stranger Things, personajes femeninos que tienen poderes que no pueden controlar porque en la narrativa históricamente misógina una mujer no puede ser más que un hombre ¿no es así? Y sólo pueden ser detenidas/salvadas por ellos, en el caso de Eurus que es encerrada por Mycroft y rescatada por Sherlock de sus propios traumas tras no haber recibido el suficiente cariño desde niña. De haberse tratado o descubierto correctamente en la serie no tendría razón de ser pues también se cargaron a James Moriarty como villano.

La nueva temporada de Sherlock ha sido golpeada por la crítica en varios puntos. Terminó siendo un refrito de su propia fórmula, con agujeros argumentales que los hicieron descender con respecto a temporadas anteriores. Dejó insatisfecho a su fandom cansado de los juegos de queerbaiting, que llegó a esperar un episodio adicional que jamás existió, desilusionado con la esperanza de que en verdad se hiciera historia.

Pero lo único que se hizo, fue evidenciar la falencia que tienen los escritores para crear y construir personajes femeninos (porque también les pasa en Doctor Who). Algo que se ve constantemente en la industria, y que es lamentable que se siga representando de esta forma al género femenino.

Bonus: Si en verdad quiere una serie con trama intrigante de contenido criminalístico y con una buena representación de diversidad sexual y género, vea Hannibal. La serie que necesitábamos, pero que no la que merecíamos.