Mi respuesta al fenómeno “Yo no soy feminista”

“Mi respuesta al fenómeno de Internet “Yo no soy feminista”…

Primero que todo, está claro que no sabes lo que es el feminismo. Pero no te lo voy a explicar. Puedes googlearlo. Para citar a un viejo amigo, “no soy la niñera feminista”.

Pero esto es lo que creo debieses saber.

Estás insultando a toda mujer que fue forzada a estar en una celda con un tubo de alimentación en su garganta por tu derecho a votar, hace menos de 100 años.

Estás degradando a toda mujer que ha accedido a un centro de ayuda para víctimas de violación, los cuales no existirían sin el movimiento feminista.

Estás socavando a toda mujer que luchó por hacer de la violación marital un crimen (era legal hasta 1993).

Estás escupiendo en el legado de toda mujer que luchó para las mujeres tuvieran permitido poseer propiedades (1848). Por la abolición de la esclavitud y el surgimiento de los sindicatos de trabajadores. Por el derecho al divorcio. Por que a las mujeres se les permitiera tener acceso a métodos anticonceptivos (Comstock laws). Por las mujeres de media y baja clase que se les permitió trabajar fuera de su casa (las mujeres pobres siempre han trabajado fuera del hogar). Por hacer la violencia doméstica un crimen en Estados Unidos (es legal en muchas otras partes del mundo). Por hacer del acoso sexual en el trabajo un crimen.

En resumen, no sabes de lo que estás hablando. Obtienes los beneficios de los sacrificios de estas mujeres cada día de tu vida. Cuando sonríes sobre como no eres una feminista, ignorantemente escupes en la lucha sagrada de los pasados 200 años. Muerdes la mano que te ha dado tu libertad, seguridad, y una voz.

In short, kiss my ass, you ignorant little jerks” *

* Por Libby Anne.

La última línea no ha sido traducida para mantener el significado y sentido original.

Series favoritas: Mad Men

Mad Men vendría a ser algo como el opuesto de The Sandman pero igual de poderoso. ¿Por qué? Una de las cosas que me cautivó de la historia de los Eternos eran sus personajes: me hacían reír, me conmovían, a ratos les temía pero siempre, de una u otra forma, los entendía y terminaba deseando que varios de ellos existieran de verdad. Me gustaba pensar que había alguien como Deseo moviéndose detrás de nosotros, moviéndonos a hacer algo, quizás como una especie de Dios a quien culpar o por la simple esperanza de querer que alguien como Muerte nos acompañe al otro lado.

En Mad Men, los personajes también se meten dentro, pero esta vez “no” hay fantasía y todo se vuelve tan real que comienzas a temer si en realidad de esto se trata, que es posible que jamás seamos realmente felices porque en verdad ni siquiera sabemos lo que podría darnos eso, o nos sentimos tan cerca de tenerlo todo, exactamente cada una de las cosas que soñamos sin saberlo pero que las sentimos, y algo pasa a último momento que nos impide disfrutar aquello por lo que luchamos tanto.

“The price of getting what you want, is getting what once you wanted”, el precio de obtener lo que quieres es tener lo que quisiste, eso decía Neil Gaiman, y Mad Men es el ejemplo perfecto de esa metáfora. En la serie, cada personaje es su propio peor enemigo y al mismo tiempo es lo único que tienen; cargan con sus secretos, sus culpas, y viven ahí, en una oficina, cada uno con sus fantasmas intentando algo que -sabemos- jamás será como lo pensaron y aún menos,  como nosotros pensamos que sería.

Don Draper es Sueño, aquel personaje que deberías odiar pero que al final siempre terminas sintiendo lástima por él, quieres decirle que todo va a estar bien aunque sabemos que no será así y seguirá autosabotéandose.

Hace un tiempo un primo me decía: queremos ir a Brazil para el mundial, unos quieren tomar un avión y llegar allá, yo digo que tomemos un bus y vivamos la experiencia de recorrer todas esas ciudades y países hasta allá, vamos a llegar igual a vivir el mundial, pero habremos pasado por todas esas otras experiencias. Así igual pasa con las buenas series como Mad Med.

Como en todo buen viaje, lo importante no es el punto de destino, sino el trayecto. El moverte con los personajes, adivinar intenciones, pensamientos, sensaciones. Mad Men no tiene la acción a la que tanto nos ha acostumbrado Hollywood. Nos acostumbramos a tener todo en bandeja: los diálogos, las acciones, todo está allí en pantalla. Nos acostumbraron a no pensar, a darnos las cosas sabidas, al giro fácil, el cliff hanger preciso para mantenerte al borde del asiento.

Pero Mad Men va más allá y juega con los hipertextos, con los hechos de la historia que conocemos (como la crisis de misiles de Cuba o el asesinato de Martin Luther King) revolviendo nuestros recuerdos, pero mejor aún, dejando que las sensaciones de ese momento se cuelen en los personajes y en sus historias, no como simples objetos de decoración sino como parte fundamental del escenario y su trama.

Así, Mad Men se convirtió en una de mis series favoritas. Siempre digo que no es una serie para todos, requiere de tu concentración, de tu atención, de que chequees datos, información en tu cabeza, que compares, que sepas leer el lenguaje corporal, lo no dicho, las miradas de cada personaje y lo que has ido recorriendo con ellos.

Hay una escena que representa esto perfecto:

La hija de Don, Sally llega a su oficina traída por una mujer que la encuentra en el tren después de arrancarse de su casa. Ella escapa porque quiere vivir con su padre después de la separación. Todo va bien, hasta que al día siguiente, Don le dice que debe volver con su madre. Sally grita y llora, pero nadie la escucha por lo que decide correr nuevamente. Entonces, en el pasillo de esa gran oficina se cae, Megan -la nueva secretaria de Don- la abraza y le dice que todo estará bien, pero ella avergonzada y con la voz débil le dice que no, nunca nada estará bien. Y la ves rendida, pero al mismo tiempo madura, en ese momento en que te das cuenta que dejaste de ser niño y las cosas no serán nunca más fáciles ni simples. Ella está ahí, reconociendo lo que se viene como un óraculo, mientras todas las otras mujeres de la oficina (y las protagonistas femeninas de la serie) la miran también y se dan cuenta de que lo que dice es una verdad terrible para todos.

Porque como dijo Neil en The Sandman, de eso se trata crecer ¿no? De dejar cosas atrás. Siempre debes dejar algo o alguien detrás.

Comentario | Man of Steel, ¿el Superman del mañana?

Más de una semana desde que vi “Man of Steel” y me ha costado bastante escribir este comentario, no porque las palabras falten, sino porque aún no estoy segura si es la película o el Superman que quería ver.

Había logrado cederle su final pensando en el futuro: este era el Superman que debía regresar hace unos años, el superhéroe del nuevo milenio, el que podría alcanzar el éxito de la trilogía de The Dark Knight, el que sin duda debiese romperla en los cines para impulsar el arranque de la Liga de la Justicia que tod@s anhelamos ver después de The Avengers.

Y lo hace, MoS tiene la tremenda habilidad de conjugar la mitología clásica del personaje pero sin caer en la nostalgia aburrida de Superman Returns, sino al contrario, llenando la pantalla de una espectacularidad que incluso a ratos es más grande que la del grupo de superhéroes de Marvel.

Pero, ¿es este Superman del mañana un buen Superman? ¿En qué momento el “ser bueno” se volvió poco cool además? Me adelanto…

La película inicia con el nacimiento de Kal El para luego presentarnos el momento en que los kryptonianos deciden condenar a su propia raza descartando la salvación que les ofrecía Jor El (Russell Crowe). Después de eso es el camino de la destrucción y de la última esperanza: Kal enfrentándose a Zod, sacrificándose por la salvación de su hijo (cuanto sacrificio tiene la película, ¿no?), Kal viajando en la nave que lo llevará al planeta elegido por sus padres, nuestra Tierra.

Ahí uno pensaría que vendrían los hechos narrados de manera lineal, la típica historia del personaje siendo niño, adolescente, descubriendo y aprendiendo a usar sus poderes pero no, desde ahí saltamos al Clark adulto (Henry Cavill) trabajando oculto en un barco hasta que se ve enfrentado a un accidente en el que define su actuar y nos dice a todos: este es nuestro héroe.

La cinta va recorriendo entonces el desarrollo de este nuevo héroe que aún no está seguro cuál es su lugar y que se debate entre los consejos de su padre terreste (Kevin Costner) de si el mundo está o no preparado para un ser como él. En medio de ello, vemos escenas del pasado que nos hablan también de esta definición.

El argumento genético de la trama es interesante, donde el villano y su maldad no es escogida ni marcada por un evento traumático, sino dada por una idea más simple pero al mismo tiempo poderosa: viniste al mundo para realizar cierta función. Las cosas no sólo pasan por una razón, sino que en el caso de Zod, te crean por un motivo. El opuesto -y el único en el caso de los kryptonianos- vendría a ser Kal El, hecho “naturalmente” y que por lo tanto tiene todas las posibilidades, puede elegir quién quiere ser, y finalmente, tod@s, al igual que Superman, nacemos así: tenemos el potencial de ser quienes queremos, de decidir qué tipo de hombre y mujer queremos ser.

Sin duda, MoS muestra perfecto una parte de lo que es el primer superhéroe, aquel que decide -aún siendo el ser más poderoso en un planeta ajeno- usar sus poderes para hacer lo mejor por la humanidad inspirando al mismo tiempo a tod@s. Pero si es así, si después de horas lo vemos sacrificando incluso a su padre por un bien mayor, ¿por qué decide ponerle fin a la vida de su enemigo? Les cedo la destrucción de una ciudad, nadie está exigiendo la belleza inocente que tenía la primera de Christopher Reeve, donde nadie muere (o cuando lo hace, es capaz de hacer retroceder el tiempo por volver a tener Lois), entiendo que el mundo ha cambiado, pero ¿es necesario que Superman mate a alguien en función de tener una mejor película? Me parece que no.

O al menos si lo hace podría haber sido también para ayudar a la trama final dejando a un Clark en conflicto para la segunda parte, pero no. ¿Cómo puede Superman matar a alguien y luego aparecer todo sonriente y feliz? No tiene sentido y me he debatido entre estas preguntas los últimos días. Porque la película entretiene, mucho. Es perfecta para encantar a una nueva generación con un personaje que solía estar a la sombra de otros más populares en el contexto actual como Batman o SpiderMan, pero ¿es este es el costo que debía pagar? Tal vez es excesivo. Habrá que ver si Snyder y Goyer -porque Nolan estaría fuera- logran consolidar lo expuesto en MoS y nos entregan una segunda parte memorable. Sin duda tienen una mejor primera parte que la tuvo Batman, ahora les toca hacer una película que permanezca con el paso del tiempo.

Comentario | El dejavu de Comic Con Chile

Una dice ‘ok, primer año, están aprendiendo a hacer las cosas’, y luego dices ‘bueno, la segunda puede ser otra oportunidad para analizar y probar’, pero cuando ya vas por tercera vez a un evento y te topas con exactamente los mismos problemas que has visto cada año es momento de decir SUFICIENTE.

Se acabaron las excusas, las cosas que se salían de tus manos, la mala suerte de que justo se te caiga un invitado o el motivo que sea, como diría Tío Ben: un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y si cada año más y más personas confían en tu evento, se sienten atraídos por la idea de pasar un buen rato con los personajes que ven en las películas, en la televisión y con los que sus hij@s alucinan, tienes tal vez no el deber, pero sí la responsabilidad de darles lo mejor.

Este año Comic Con Chile sumó más stands pero el mismo espacio, por lo que lugares como Café Comics por ejemplo no contaban con mesas para poder consumir, y el único lugar de comida -si podemos llamarle así a Doggis- tenía con suerte ocho mesas, lo cual es problemático si pones a más de 20.000 personas en un recinto y las tienes dando vueltas por horas.

Y sí, nuevamente no había stand de informaciones ni una programación, la música a ratos no te dejaba conversar, nadie sabía muy bien qué hacer una vez que terminabas de revisar los puestos. Lo comentaba por twitter, ni aunque sea un evento enfocado al público masivo y no a un  nicho, necesitas ofrecer actividades aparte del material que ofrecen tus expositores, sino qué estás organizando. No  basta con sólo dar el espacio, menos si estás cobrando uno de los valores más altos a las editoriales y tiendas, además de la entrada más cara comparada con eventos similares.

Lo sé, sé que es probable que usted o su familia hayan pasado un buen rato de todas formas, pero eso como siempre digo, es por la buena actitud. Nadie va a un evento queriendo pasarla mal, todo vamos con la mejor onda, disfrutamos sacándonos fotos con los cosplays, porque diablos que hace harto del evento la gente que por puro amor va y se pone un traje para que luego usted sea feliz y se lleve una foto bonita a su casa.

No lo sé, insisto con el tema de la responsabilidad. Si uno quiere hacer un evento y ganar dinero hágalo, nadie dice que todos hagan las cosas por amor al arte, pero ¿por qué no ganar y al mismo tiempo hacer un evento de calidad? Sería lindo que dejaran de farrearse la oportunidad de tener a los medios masivos atentos, las familias apostando a tener un momento divertido y en cambio ofrecieran una experiencia inolvidable para tod@s.

FIC Santiago trajo invitados de lujo, ofreció charlas con creadores cada una hora, definió lanzamientos, y todo eso gratuitamente. La Crack Bang Boom en Rosario realiza actividades en múltiples sedes, proyecta películas, realiza revisión de portafolios, tiene un galpón exclusivo para fanzines y agrupaciones de fans. Así que no digamos que es imposible realizarlo en el fin del mundo, sólo hay que dejar un poco más los pies y ser un verdadero organizador, dejar de esperar que los demás te den las gracias por darles la oportunidad, si al final todos vamos a ganar algo y será mucho más valioso que unos pesos.

¿Si voy el próximo año? No lo sé, siempre he pensado que hablar de algo, aunque no sea positivo lo promueve igual, así que a no ser que vea una programación atractiva creo que el 2014 diré paso, ya tuve suficiente y mejor difundir y promover otras iniciativas que de verdad ofrezcan algo significativo.

Columna | ¿Las adaptaciones al cine están pasando la cuenta a los lectores de comics?

La industria del comic viene moviéndose extraño, como un nuevo animal al que nadie siquiera ha podido ponerle nombre, una criatura que se ha colado en todas las industrias creativas donde nadie sabe a cabalidad qué funciona y qué no. El año pasado, se vendieron 12% más de comics en Estados Unidos, los mangas siguen saliendo como si el papel se reprodujera más rápido que la tinta que va encima, y Europa sigue siendo esa especie de paraíso donde el libro de tus sueños puede publicarse. Y entonces, ¿por qué esa sensación generalizada de que estamos en el peor momento para hacer comics?

Para varios lo digital reformuló las viejas estrategias de distribución y de marketing, para otros la piratería ha venido siendo el principal enemigo, o simplemente la torpeza de ejecutivos que no han sabido interpretar a los nuevos públicos, pero ¿y si fuimos nosotros los que despertamos el animal? ¿Si fuimos tú y yo, quienes pagando una entrada, una polera, una taza o un llavero matamos al personaje y a la revista que amábamos en un comienzo?

Sí, es probable que no sea absoluta culpa nuestra, no somos los que tomamos la decisión de que lo más importante no eran las historias que se contaban, ni siquiera las ventas de esas narrativas, sino que las malditas licencias que de a poco lo han invadido todo.

¿Por qué se le pide a Karen Berger que deje Vertigo, la editorial que forjó y que trajo una enorme cantidad de nuevos lectores? ¿A qué responde que una serie histórica como Hellblazer sea cancelada para que su personaje pase a estar en el nuevo DCU?¿Cómo es que series que aún no se publican y que por lo tanto aún no se leen ya tengan directores confirmados? Todo parece apuntar a lo mismo: más y más adaptaciones, merchandising y licencias comerciales.

Sigo pensando que de una u otra forma, Avengers ha sido una de las peores cosas que pudieron pasarle a los comics. Solíamos creer que el que una de nuestras series favoritas fuese llevada a la gran pantalla era una buena noticia (al menos antes de que confirmaran al casting y se filtraran los primeros diseños), después de todo era ver las viñetas que revisamos por años puestas en movimiento. Sin embargo, ahora ya casi hay que temer de lo que pueda pasarle a personajes como Yorick Brown, Dream o incluso a los enigmáticos animales/humanos de Jason.

Claro, no hay que negar que ese mismo incremento de los comics mainstream se debe a la comercialización, pero al mismo ha dañado las historias en que se basaban, mutilando personajes, reemplazando continuidades, repitiendo diseños y fórmulas ya probadas.

Habrá que ver qué otras víctimas trae el efecto Avengers, y si no termina comiéndose la misma base que pretendía salvar.

8 de marzo: A seguir luchando mujeres

Hace un año escribí una columna preguntándome si era adecuado hablar de un feliz día de la mujer, y tras este tiempo las cosas siguen lamentablemente parecidas.

Las mujeres siguen siendo ignoradas por una sociedad capitalista y explotadora que nos presiona a seguir estrictas normas de lo que significa ser mujer, dictando los estándares de belleza, de lo que es normal, e incluso teniendo el control sobre nuestros derechos reproductivos.

La violencia sigue expandiéndose como una maleza sin control. Sólo ayer subí el primero de una serie de videos de Anita Sarkeesian (Feminist Frequency) quien gracias a un Kickstarter analiza la presentación de las mujeres en videojuegos, todo esto en base al más usado cliché en la historia de los industria -así como en otros medios- de la Damisela en Peligro. Sin embargo, el trabajo llega después de una serie de amenazas de muerte a Anita sólo por anunciar que haría la investigación. Ni siquiera había un guión, aún no se hacía ni una sola crítica y por el sólo hecho de identificar una tendencia de que los personajes femeninos eran mostrados como inferiores, pasivos y/o débiles su vida corría riesgo.

Por eso días como hoy, más que una celebración, son un recordatorio, una pausa para reflexionar, para mirar hacia el pasado sin olvido y sacar lecciones, no sólo los hombres que muchas veces culpamos y que en gran medida son responsables,  sino también las mismas mujeres. Buena parte de lo que el mundo es hoy es producto de los hombres que han tenido el control, pero siempre me pregunto por qué dejamos que llegáramos a esto, en qué momento nos rendimos, cedimos y aceptamos que esta era el mejor mundo posible.

No. No más. Es hora de tomar acción y gritar por las mujeres que cada día son golpeadas, humilladas, torturadas, castigadas por ser diferentes a lo que los hombres han establecido como normal, legítimo y por lo tanto válido. Por todas las mujeres que deben cargar con la culpa de tener deseos, de pensar de otra forma, que son discriminadas y recriminadas por sus cuerpos,  sus trabajos o sus gustos.

Personajes como Wonder Woman están ahí no sólo como una parte de la cultura popular sino como un símbolo del feminismo y del poder que reside en cada una de nosotras.  Podemos cambiar las cosas, podemos decir basta, podemos mostrarles que somos valientes, luchadoras, independientes; que ser atractivas tiene menos que ver con un escote y un trasero perfecto, y más con la inteligencia, la audacia y la sensualidad propia de cada una; que no es necesario descansar en la violencia para producir cambios, sino que la persistencia, la lógica y el amor son de las mayores armas que existen.

Vaya un gran abrazo de aliento para todas. Sigan luchando.